¿Quién es un metalúrgico? La reciente festividad profesional ofrece una buena oportunidad para reflexionar sobre la esencia de la profesión. En los estatutos del Instituto del Cuerpo de Ingenieros de Minas de 1834, la formación de metalúrgicos se incluyó dentro del ámbito de las especialidades mineras. Esta formación no ha cambiado fundamentalmente hasta la fecha. Un metalúrgico sigue siendo un especialista encargado de la etapa final del proceso tecnológico de extracción del mineral a partir de materias primas. El metal se obtiene gracias a la dedicación y los conocimientos de ingeniería de un geólogo y de numerosos especialistas del Cuerpo de Ingenieros de Minas, quienes poseen una amplia visión del mundo en su campo. Ellos descubrieron el yacimiento, extrajeron la materia prima mineral y la acondicionaron para la producción del metal necesario.
Los ingenieros metalúrgicos ocupan un lugar destacado en la comunidad de ingeniería minera. Dominan tecnologías metalúrgicas avanzadas en metalurgia ferrosa y no ferrosa, incluidas las más modernas: pirometalurgia (que utiliza altas temperaturas), hidrometalurgia (que utiliza soluciones) e incluso biotecnología (que utiliza microorganismos).
El aprovechamiento integral de los recursos minerales de cualquier yacimiento, especialmente aquellos con una compleja gama de componentes útiles, requiere más que simplemente organizar el proceso de extracción. Es necesario realizar investigaciones para evaluar la composición del mineral e identificar la tecnología de extracción óptima en condiciones de laboratorio. El resultado será un plan detallado para extraer la gama completa de metales útiles de los recursos minerales de un yacimiento específico: un "Pasaporte Tecnológico" para el desarrollo de dicho yacimiento. El propósito de este documento es estructurar la cadena de procesos para que se extraigan todos los componentes valiosos del mineral y los componentes innecesarios se separen adecuadamente y se reutilicen o se eliminen de forma segura.
Los ingenieros metalúrgicos deben comprender cómo triturar, moler, beneficiar y purificar el mineral, y dominar los procesos químicos y físicos involucrados: flotación, tostación y cianuración (que varían según el tipo de materia prima). Por regla general, los "Pasaportes Tecnológicos" deben incluir información sobre las etapas de procesamiento, el control de calidad, los indicadores de eficiencia, la gestión de residuos y las medidas para reducir pérdidas y riesgos.
Ante la creciente demanda de recursos minerales, también aumentan las exigencias para el cuerpo de ingenieros en este campo. Esto es una cuestión de competitividad y soberanía nacional. Los países líderes han emprendido un camino de reindustrialización, y en este proceso, todo comienza con la profesionalidad del ingeniero de minas. En la carrera por el liderazgo global, el Estado debe esforzarse siempre por emplear a estos profesionales excepcionales, aprovechando su legado y fomentando la continuidad integral. Siempre le interesa utilizar a científicos e ingenieros para proteger y fortalecer su influencia y poder.
Analicemos con realismo el papel del ingeniero y el científico en el siglo XXI, su estatus y la remuneración por su experiencia en ingeniería. El siglo actual se proclama como el siglo de los recursos: energía, materias primas, minerales, espacio, finanzas, mano de obra, tiempo y alimentos. Durante el último siglo, la población mundial se ha multiplicado por seis y su PIB por veinte, lo que ha incrementado drásticamente la demanda de ciertos recursos, especialmente energía, materias primas y alimentos. La humanidad ha entrado en la fase inicial de una era de recursos costosos. La escasez o el aumento artificial de precios de cualquier tipo de recurso provoca la crisis global más difícil de superar: la crisis industrial.
La crisis energética actual se debe a factores artificiales. Los servicios de transporte y logística se han convertido en el eslabón débil. Nuestra civilización no puede existir sin ellos. Son costosos, requieren muchos recursos y son perjudiciales para el medio ambiente. Las carreteras e infraestructuras, las centrales eléctricas y las líneas de transmisión, los satélites de comunicaciones e internet son herramientas que nos permiten maximizar la conservación del recurso no renovable más preciado de la humanidad: el tiempo.
Gracias a la mejora de la tecnosfera, los ingenieros ahorraron tiempo a la humanidad. Todos los objetos, sistemas, tecnologías y equipos que nos rodean fueron creados por el trabajo de generaciones de ingenieros anónimos a lo largo de los siglos. El progreso tecnológico permite el desarrollo de la humanidad. No es exagerado afirmar que, sin las tecnologías de la ingeniería, ni la política, ni el arte, ni la religión, ni el gobierno, ni la sociedad, ni ninguna otra forma de vida social y espiritual serían posibles.
La digitalización omnipresente conlleva el riesgo de convertir a los humanos en clones con pensamiento digital. Agrava los problemas globales de nuestra civilización, ya que toda realidad digital depende del componente material de la tecnosfera. Por ejemplo, el mero mantenimiento de la red global de Bitcoin consume la capacidad de más de dos centrales eléctricas similares a la tristemente célebre central nuclear de Chernóbil.
Estos gigantes tecnológicos en auge están controlados a través del mercado de valores por los herederos de las familias más influyentes que alcanzaron la prominencia durante el período de acumulación de capital primitivo. Suelen tener conocimientos en materia legal y comercial, y están al tanto del equilibrio de poder global y las condiciones políticas. Sin embargo, no son ingenieros y utilizan a ingenieros como personal de servicio para el capital privado. A medida que la tecnología se vuelve más compleja, la necesidad y la dependencia de personas con conocimientos tecnológicos a nivel mundial no harán sino aumentar. En estas condiciones, la escasez de un cuerpo nacional de ingenieros en el ámbito del uso del subsuelo y la gestión del capital natural es un problema crítico para cualquier país con una economía industrial. Para Rusia, su solución es la clave de la prosperidad.
El friso de la Universidad de Minería de San Petersburgo, fundada por la emperatriz Catalina la Grande, representa a Hefesto, el dios mitológico de la metalurgia. Su taller, como es bien sabido, se ubicaba en las profundidades de la tierra. Allí trituraba la roca, separaba el metal de la escoria y solo entonces forjaba las armas y armaduras con las que los olímpicos eran invencibles. Cabe mencionar que, en el panteón de los dioses, fue el único artesano elevado a la categoría de deidad por los antiguos griegos. Ya en la antigüedad, se comprendía perfectamente la relación causa-efecto y la vital importancia de los procesos tecnológicos.





