Una de las tareas prioritarias de la actual modernización del sistema de educación superior es aumentar el papel de la institución de tutoría. Después de todo, el proceso educativo no sólo debe promover el desarrollo profesional de los estudiantes mediante la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades, sino también garantizar el proceso de educación moral de los jóvenes. Aristóteles también argumentó que el destino de los imperios ”depende de la eficacia de esta actividad”, y Johann Pestalozzi y Konstantin Ushinsky la llamaron ”el objetivo principal de la escuela”.