Un espectro recorre Europa: el espectro del comunismo. Estas son las palabras iniciales del Manifiesto de Marx y Engels de 1848, el primer documento programático del marxismo. Termina con el llamado: ¡Trabajadores de todos los países, uníos!, y entre estas dos consignas subyace la sencilla idea de que, con el desarrollo de la división del trabajo bajo el capitalismo, la posición competitiva de cada trabajador se deteriora, obligándolos a aunar esfuerzos para mantener sus ingresos y progresar.